Gimnasia no le hizo fáciles las cosas a Boca en el Bosque. El equipo del Indio Ortiz hizo padecer al visitante que para ser campeón transpiró y bastante hasta el último minuto del juego. Finalmente fue 2 a 2 por los goles de Pablo Pérez y Abila por el lado xeneize y Colazo y Alemán por el dueño de casa.

En el inicio, el equipo del Indio Ortiz buscaba asumir el protagonismo del partido, intentando no dejar jugar al rival y ajustando cada marca en los diferentes sectores del campo.

El Lobo imprimía intensidad e incomodaba a Boca neutralizando a sus futbolistas de buen pie, Carlos Tévez y Pablo Pérez, ejerciendo una presión alta en tres cuartos de cancha ajena y mostrando un equipo corto que no dejaba espacios.

Sin embargo, a los 12, Pérez se soltó y le rompió todos los esquemas a Gimnasia iniciando y terminando una buena jugada colectiva. El volante recibió un pase de cabeza de Wanchope Ábila, hizo pasar de largo a su marca y casi desde el punto del penal sacó un derechazo bajo que se clavó contra el palo derecho de Alexis Martín Arias. El xeneize, en su única llegada de todo el primer acto, se ponía en ventaja.

Gimnasia, que no se quedó de brazos cruzados, respondió mediante Nicolás Dibble cuando el reloj marcaba el minuto 21, pero el charrúa definió mal-molestado por Vergini-tras recibir una buena pelota en cortada de Nicolás Colazo.

Con más empuje que fútbol el mens sana iba acorralando al adversario que no podía robarle la pelota y ese ímpetu lo terminó conduciendo a encontrar un empate que se ajustaba más al desarrollo del juego.

Tras una segunda jugada después de una pelota quieta, Nicolás Colazo aplicó la ley del ex, encontrando un buscapiés de Melluso por el segundo palo y empujó al gol casi sobre la línea del arco.

Pero el albiazul no se conformaba e iba por más. Tan sólo unos minutos después, el mismo zurdo hizo revolcar a Rossi con un disparo rasante desde afuera del área que se colaba contra la base del caño izquierdo.

El Lobo era más que el visitante, al que el empate le servía para ser campeón, pero continuaba jugando incómodo y todo corría peligro.

Sin embargo, el complemento sería distintito. Porque los del Mellizo empezaron a moverla de lado a lado para buscar filtraciones en las última línea tripera. Y a los 8, luego de una buena jugada conjunta, Más se vio frente al arco y remató de derecha pero Alexis Martín Arias, rodilla en tierra mediante, le ahogó el grito.

Pero no se lo pudo ahogar a Abila un minuto después. El delantero le robó la pelota a Maximiliano Coronel y enfiló solo hacia al arco, para definir con pie derecho colocando la pelota contra un poste.

Tras este cachetazo, el Indio Ortiz movió el banco y mandó a la cancha a Brahian Alemán por Lorenzo Faravelli, algo que terminaría dándole resultados.

En su primera intervención el charrúa habilitó al atrevido Gómez, de buen desempeño, y tras una buena jugada individual con sombrero incluido, el juvenil casi la mete contra el palo izquierdo pero el balón se fue ancho.

Más allá de esta acción, el visitante siguió aprovechando el resultado a su favor y continuó manejando los tiempos del encuentro, sumergiendo a Gimnasia en la impotencia.

Pero en fútbol todo puede pasar y pasó. Cuando al Lobo se le complicaba cada vez más utópico el empate, apareció el ingresado Alemán e hizo gritar a todo el Bosque. El uruguayo remató desde afuera del área, el balón se desvió en Magallán y se le metió a Rossi pidiendo permiso: 2 a 2 en 35 minutos de juego.

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