El consumo por habitante de carne vacuna fue de 57,1 kilos en 2016, el nivel más bajo de los últimos cinco años, con una caída de un 4,1% en la medición interanual.

Ya sea por un cambio cultural en el comer o por el tema precios -o por ambas cuestiones-, hay un dato insoslayable y es que por primera vez en el país se calcula que se terminó consumiendo más carne de pollo y de cerdo -sumando los kilos de ambos productos-, que vacuna.

La marca más baja se había registrado en 2011 (ver gráfico), cuando se consumieron 55, 1 kilos de carne vacuna por habitante.

Si bien aún no están los datos oficiales, se estima que el año pasado se consumieron unos 48 kilos de pollo y unos 16 kilos de cerdo, que hacen un total de 64 kilos por habitantes de estas carnes, es decir unos 9 kilos más que los cortes vacunos.

Además, según los números de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), el consumo interno de carne vacuna en el 2016 experimentó una caída de 3,2% con relación a 2015, año en que los cortes de la vaca salieron empatados con los de sus “hermanas” (ave y cerdo) en 60 kilos por habitante.

Share This