La Ciudad planificada antes de “nacer” tuvo, según el diagnóstico de arquitectos y funcionarios, un crecimiento caótico en las últimas dos décadas. La necesidad de muchos platenses de acceder a la casa propia impulsó loteos “sin planificación” en la periferia y la construcción de viviendas que, al momento de ser ocupadas, desnudaron un sinfín de problemas urbanos: trazas de calles que no resisten la menor lluvia, frecuentes cortes de luz y el trastorno de no contar con servicios de agua corriente, cloacas o gas natural. Para muchos vecinos resolver el problema habitacional se convirtió en vivir “a la buena de Dios”.

En ese marco, la posible revisión del Código de Ordenamiento Urbano (COU), que rige las posibilidades de edificación en la Ciudad, potencia por estos días el debate y un espacio de reflexión entre las autoridades comunales y el Colegio de Arquitectos de la Provincia con la idea de planificar un crecimiento urbano más armonioso.

En la entidad colegiada sostienen que el denominado “Plan Estratégico 2030” y el nuevo código que analiza el Municipio será una oportunidad para generar estrategias de crecimiento hacia el interior del casco y en los barrios. “La Plata tiene la paradoja de haber sido una ciudad planificada que nunca tuvo un plan estratégico pensado para crecer fuera del casco; entonces eso quedó librado a la oferta de los privados que piensan en función del rédito. Hay que bregar por un crecimiento programado en el que intervengan los distintos estamentos sociales, no solo el Municipio y los arquitectos”, resume el arquitecto Rubén Aprea.

Share This