Las unidades instalaron carteles donde comunican que “está expresamente prohibido sacar más de un boleto por viaje” y aclaran que quedan exceptuados los menores que viajan con beneficiarios de la tarjeta social.

Los motivos de esta medida fueron en primer lugar, la viveza de algunos pasajeros que pretendían utilizar a los beneficiarios de las tarifas sociales y en segundo, porque muchas personas tienen sus tarjetas SUBE sin registrar.

Esta falta de registro puede ocasionar que la compañía no se haga cargo de los perjuicios que puede causar un eventual accidente, debido a que no hay forma de justificar la presencia del pasajero en el colectivo. Por esto, resaltaron que es muy importante que todas las personas tengan registrada la tarjeta a su nombre.

Las empresas explicaron que los pasajeros pueden tener problemas si viajan dos personas pero el que sacó los boletos bajó primero, porque el otro pasajero no tendría forma de demostrar ante un inspector que abonó el pasaje.

La nueva medida genera  encontronazos entre los choferes que intentan hacer cumplir la normativa y los pasajeros que se ven sorprendidos y se resisten a adoptarla.

La tarifa social es para jubilados y pensionados, ex combatientes de Malvinas, beneficiarios de Asignación Universal por Hijo, Programa de Jefes de Hogar, Asignación por Embarazo, Plan Progresar, Personas de trabajo doméstico, Argentina Trabaja y Ellas Hacen; monotributo social, pensiones no contributivas. El precio del boleto con tarifa social es de $2,70, mientras que para el usuario común es de $6.

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