El episodio denunciado ocurrió el miércoles 18 de abril. Según la familiar, ese día un paciente que sufre de una incapacidad visual y demencia amaneció dentro de un pozo, en el patio del hospital. El señor de 70 años recién fue rescatado a la mañana siguiente.

Por lo sucedido la mujer apuntó contra los enfermeros a cargo de la Sala Penfield en el turno noche que deben controlar que todos los pacientes se encuentran adentro. Los trabajadores del hospital denuncian desde hace años la grave situación que atraviesa el neuropsiquiátrico, con falta de recursos y de mantenimiento.

Según la familiar, el jueves pasado un paciente de 88 años desapareció del hospital. “La preocupación fue nula y es necesario que se tomen medidas al respecto. El hombre sigue desaparecido. El paciente sufre de esquizofrenia y porta una talla vesical”, detalló.

La situación y las graves violaciones de los Derechos Humanos en el Melchor Romero fueron alertadas en reiteradas oportunidades por distintos organismos de Derechos Humanos como la CPM y el CELS, y diversas organizaciones que reclaman el avance de la desmanicomialización.

A fines de abril, al concluir su visita al país, el Relator Especial sobre tortura de la ONU, Nils Melzer, hizo mención especial sobre la situación del hospital psiquiátrico de La Plata en su informe sobre las condiciones detención en comisarías y cárceles de todo el país.

Melzer manifestó preocupación por la situación observada en el Melchor Romero y consideró que los pacientes internados “se encuentran sometidos a condiciones degradantes que resultan incompatibles con la dignidad humana”.

El relator de la ONU aseguró que “el edificio que alberga a estos pacientes literalmente se cae a pedazos, las instalaciones sanitarias están rotas y los baños sucios e inundados, sin que se tomen medidas para mantener las instalaciones en una condición sanitaria aceptable”.

Y agregó: “Para superar el problema de escasez de personal, supuestamente se obliga a algunos pacientes a tomar medicación en exceso, incluidas pastillas para dormir. Sin la atención adecuada, los pacientes que están en condiciones de hacerlo, ayudan a aquellos con discapacidades más severas a cambiar sus pañales, a fin de mantener un mínimo nivel de higiene personal”.

Por lo tanto, consideró que los servicios visitados dentro de la sección psiquiátrica del hospital “deben cerrarse y reemplazarse de inmediato por instituciones adecuadamente equipadas y con el personal que corresponde”.

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