La reciente anulación, por parte de la Legislatura porteña, de las normas que impedían incinerar basura como método de disposición final en ese territorio, encendió de inmediato una dura polémica entre los defensores de la “termovalorización” -quema de residuos para generar energía- y los ambientalistas y cartoneros -que rechazan la estrategia por “contaminante” y “anacrónica”. Una de las cajas de resonancia de la disputa fue nuestra región, que alberga uno de los mayores rellenos sanitarios del país y una planta de reciclado en plena puesta a punto. En este sentido, fuentes oficiales admitieron que si bien se barajan diferentes emplazamientos posibles en la Provincia para estas “quemas controladas”, el complejo de Ensenada no figura en la lista.

Días atrás, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires decidió reabrir una puerta cerrada desde 1976: la de la incineración de basura como método de saneamiento. Impulsado por el gobierno porteño, se aprobó un texto que avala la “combustión de residuos sólidos en hornos controlados”. Esto implica que, para el estupor y el enojo de organizaciones de defensa del medio ambiente y agrupaciones de “recicladores urbanos”, se podrán convertir en cenizas los desechos no reciclables, con el objetivo de producir electricidad.Una parte sustancial de las más de 6.500 toneladas de residuos que generan los habitantes de la capital federal podrá ser quemada. “La valorización energética permite que mediante un proceso de combustión controlado y monitoreado se convierta la energía térmica en eléctrica, para ser inyectada en la red domiciliaria” explicaron los promotores de la medida, citando como ejemplos a ciudades europeas como París, Viena y Amsterdam.

Share This